jueves, noviembre 17

Oscuro.

Sé que somos una amarga y continua despedida, absurdas ilusiones y deseos de estar juntos, que vienen y van sin que nada importe, lágrimas de tristeza cada vez que recordamos lo que sentimos, sé que somos más angustias que alegrías, más dolor que placer.


Y lo único que anhelo es ser uno solo contigo, anhelo ser tu sombra, tu soporte.
Que seamos sol, seamos rocío de las mañanas, seamos suspiros perdidos en el viento.
Seamos amantes, prófugos de las penas, seamos humo azul.


Seamos inefables y arraigados al amor.
Seamos corazonadas.
Seamos hojas y letras.


Lo único que quiero es ser a tu lado. 
- Mi corazón queda en las mejores manos. -

jueves, noviembre 10

Transparente.

Quisiera saber qué piensa cunado camina.
Cuando mira al cielo, cuando se ve al espejo.
Quisiera caminar hacia él, que me vea y me espere paciente.
Que observe mi cuerpo desnudo.
Que en ocasiones sintiera mis pensamientos.
Que lea las cosas que dibujo en mi mente.
Todas son para él.
Abordar su alma y preguntarle tantas cosas.
¿Qué piensas? ¿qué sientes?
¿Me piensas? ¿me sientes?
Quiero escucharlo hablar; hablarme.
Quiero que sienta el calor de mi mirada en él, en todo él.
En todo lo que es.
Quiero un beso, un beso del alma.
Un beso de verdad, de esos que solo se dan con la coherencia y las ganas del momento.
De esos que uno cree que ya no existen.
De esos pocos que he dado.
Quiero estar a su lado, sentir que lo demás no importa.
Seremos más que uno.
Él, la brisa, los besos y yo.


- Que mejor música, que el rocío humedeciendo mi rostro; mi cuerpo. -

martes, noviembre 8

Turquesa.




Desperté y por alguna razón siento que algo me falta.
No sé que es, pero necesito averiguarlo.

Me levanto de la cama buscándolo, con una jaqueca implacable que me aturde y un dolor que recorre mi columna logra dejarme sin alientos.
Una inclemente llovizna humedece el asfalto, que se rinde ante los pasos apresurados de quienes quieren huir. En mi mente, un par de niños jugando en medio de un aguacero, me recuerdan sus consejos, su amor.

Encontrarse frente a frente con la espantosa realidad, que sean mis ojos lo que contemplen lo que ha hecho mi corazón, mis oídos los que escuchen el placer, que al jugar con el destino mi esencia esté encantada, totalmente anonadada por tal espectáculo, que mis manos sientan deseo y lujuria al tocar su alma, sentir sus sueños, sus esperanzas, sus más íntimas fantasías, poder corroborar que estoy con su verdadero ser.

viernes, noviembre 4

Aguamarina

Lo siento por mis pulmones, pero fue casi inevitable sentarme toda la noche e invadirlos con un poco (mucho) humo, ya ni sé cuando fue le última vez que lo hice y mentiría si digo que no lo volveré a hacer.
No sabía que tenía alas y podía volar tan alto, más allá que cualquier pesadilla y mucho menos que podía escapar a los problemas con una simple sonrisa, aún sabiendo que las razones para llorar son infinitas; te tengo y ya no hay nada que perder es hora de vivir un poco.
'Dejaré de hacer el papel de guardián porque las puertas del corazón estarán abiertas a quien desee pasar' eso me dije a mí misma, la verdad no estoy dispuesta a tener más desilusiones; pero que más da.

Derrumbé el techo que me impedía ver la infinidad y le otorgué al cielo la oportunidad de refrescar mi ser; y viendo la majestuosidad del infinito, las estrellas, las nubes; fui del todo feliz.
Llegué a confundir todo, dolor de cabeza, dolor de estómago, aquello que sentía en el corazón que aún no he descubierto las razones concretas, ojeras, mareos, llanto, tristeza, ira, decepciones, hasta pensé en dejarlo todo atrás y seguir como si nada, pero sería injusto. Con él, conmigo, con todos.

La alegría es algo fugaz con lo que he aprendido a jugar.

martes, noviembre 1

Violeta.

Abro las cortinas y lo único que adorna el cielo es un gris claro, un intento de azul para ser sincera. En la ventana; mi rostro pálido y áspero, los ojos apagados que combinan con mi enfermizo aspecto, escriben en el viento unos garabatos que quieren ser despedida.
Un fuerte dolor me ataca sin aviso, miles de recuerdos entrometidos se pasean detrás de mis párpados y lo único que sé es que el verbo recordar se ha vuelto mi enemigo. La jaqueca me impide llorar, pero las lágrimas son interminables.


Porque es preferible el llanto al silencio, 
porque es preferible el dolor al falso amor,
porque es preferible tu felicidad que mi poca alegría,
porque es preferible contigo que sin ti.