Desperté y por alguna razón siento que algo me falta.
No sé que es, pero necesito averiguarlo.
Me levanto de la cama buscándolo, con una jaqueca implacable que me aturde y un dolor que recorre mi columna logra dejarme sin alientos.
Una inclemente llovizna humedece el asfalto, que se rinde ante los pasos apresurados de quienes quieren huir. En mi mente, un par de niños jugando en medio de un aguacero, me recuerdan sus consejos, su amor.
Encontrarse frente a frente con la espantosa realidad, que sean mis ojos lo que contemplen lo que ha hecho mi corazón, mis oídos los que escuchen el placer, que al jugar con el destino mi esencia esté encantada, totalmente anonadada por tal espectáculo, que mis manos sientan deseo y lujuria al tocar su alma, sentir sus sueños, sus esperanzas, sus más íntimas fantasías, poder corroborar que estoy con su verdadero ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario