Lo siento por mis pulmones, pero fue casi inevitable sentarme toda la noche e invadirlos con un poco (mucho) humo, ya ni sé cuando fue le última vez que lo hice y mentiría si digo que no lo volveré a hacer.
No sabía que tenía alas y podía volar tan alto, más allá que cualquier pesadilla y mucho menos que podía escapar a los problemas con una simple sonrisa, aún sabiendo que las razones para llorar son infinitas; te tengo y ya no hay nada que perder es hora de vivir un poco.
'Dejaré de hacer el papel de guardián porque las puertas del corazón estarán abiertas a quien desee pasar' eso me dije a mí misma, la verdad no estoy dispuesta a tener más desilusiones; pero que más da.
Derrumbé el techo que me impedía ver la infinidad y le otorgué al cielo la oportunidad de refrescar mi ser; y viendo la majestuosidad del infinito, las estrellas, las nubes; fui del todo feliz.
Llegué a confundir todo, dolor de cabeza, dolor de estómago, aquello que sentía en el corazón que aún no he descubierto las razones concretas, ojeras, mareos, llanto, tristeza, ira, decepciones, hasta pensé en dejarlo todo atrás y seguir como si nada, pero sería injusto. Con él, conmigo, con todos.
La alegría es algo fugaz con lo que he aprendido a jugar.
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