martes, noviembre 1

Violeta.

Abro las cortinas y lo único que adorna el cielo es un gris claro, un intento de azul para ser sincera. En la ventana; mi rostro pálido y áspero, los ojos apagados que combinan con mi enfermizo aspecto, escriben en el viento unos garabatos que quieren ser despedida.
Un fuerte dolor me ataca sin aviso, miles de recuerdos entrometidos se pasean detrás de mis párpados y lo único que sé es que el verbo recordar se ha vuelto mi enemigo. La jaqueca me impide llorar, pero las lágrimas son interminables.


Porque es preferible el llanto al silencio, 
porque es preferible el dolor al falso amor,
porque es preferible tu felicidad que mi poca alegría,
porque es preferible contigo que sin ti.

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