La laguna de Guatavita justo frente a la casa, la luna, el frío que prácticamente está matándome, los grillos que parecen querer unirse a mi pena, estoy completamente sola, contemplando tal paisaje por la ventana como si pudiera salir y zambullirme sin ningún problema, como si nada hubiese pasado, las ojeras inocultables, y ese suspiro continuo que queda luego de llorar, cuatro paredes, nadie me escucharía así gritara con todas mis fuerzas, ni si quiera los vecinos que están como a 200m.
Y para ser sincera, desearía que él estuviera aquí, que me abrace, que estemos en el balcón hasta la madrugada, eso quiero; que me bese, poder sentir su calor y dejar de lamentarme por un rato. Bah' mejor disfruten de la vista, por hoy no pienso escribir más.

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