viernes, octubre 28

Verde.

Si las calles te recuerdan, malditas las calles, porque no podré andarlas sin pensarte; porque son ellas las que saben lo mucho que te amé.
Si las canciones te mencionan, malditas las canciones, porque al cantarlas estaré invocándote, suplicando que vuelvas.
Si el teléfono suena, maldito el que llama, porque avivará la ilusión de que seas tú, la esperanza de escuchar tu voz.
Si es lo efímero lo que te define, malditos lo segundos porque son demasiado cortos para dejar de pensarte y demasiado largos para pretender dejarte.
Si te creíste lluvia, maldita la lluvia porque es lo único tuyo que toco mis labios y lo único mío que sintió tu cuerpo.
Entonces mis ojos deberían ser malditos, porque no pueden verte con lujuria, besar tus anhelos, compartir tus sonrisas.
Maldito mi nombre y mis letras, mis versos y rimas; maldito porque las conformas, porque las alejas, porque me inspiras, maldito porque no estás.


 Maldita yo por intentar sacarte de mi vida.

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